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Antecedentes de la investigación: qué son y cómo redactarlos en una tesis

Aprende qué son los antecedentes de la investigación y cómo redactarlos en una tesis con estructura, criterios, errores frecuentes y ejemplo guía.

marzo 12, 2026

10 min de lectura

Rodríguez, J. D.

Rodríguez, J. D.

Coordinador Académico | DeunaTesis

Experiencia acompañando tesis de pregrado, maestría y doctorado

📍 Argentina

Artículo revisado por el equipo académico de DeunaTesis.

Antecedentes de la investigación: qué son y cómo redactarlos en una tesis

Los antecedentes suelen ser una de las partes más confundidas en una tesis: a veces se mezclan con el marco teórico completo, otras con la historia del tema y, en no pocos casos, se convierten en una lista de estudios sin conexión real con el problema de investigación. Por eso, entender su función metodológica es clave antes de empezar a redactarlos.

Ya sea que estés en pregrado, maestría o doctorado, esta sección te ayudará a ubicar qué deben aportar los antecedentes, cómo seleccionarlos y de qué manera presentarlos con sentido académico dentro de tu trabajo.

¿Qué son los antecedentes de la investigación?

Dentro del proyecto o plan de tesis, los antecedentes forman parte del marco teórico y se entienden como resultados de trabajos de investigación afines al estudio que se pretende realizar. Además, remiten al conocimiento previamente construido sobre el tema, del cual toda nueva investigación se apropia en parte para avanzar con mayor base metodológica (Ñaupas et al., 2018).

Desde otra formulación, establecer el marco de antecedentes implica presentar una reseña de los aspectos, referencias, relaciones previas y conocimientos que circunscriben el fenómeno, caso o problema estudiado, incluyendo también referencias documentales, resultados y dificultades previamente identificadas (Muñoz, 2011).

En términos prácticos, los antecedentes en investigación no son un adorno de la tesis. Son una síntesis analítica de investigaciones previas que ayudan a mostrar qué se ha trabajado, desde qué enfoques y con qué hallazgos vinculados a tu tema.

¿Para qué sirven los antecedentes en una tesis?

Su utilidad no se limita a “cumplir” con una sección. Como parte del marco teórico, permiten conocer estudios relacionados con el tema, prevenir errores cometidos en investigaciones previas, dar unidad a la investigación, orientar su organización y ubicar el tema dentro de teorías existentes (Ñaupas et al., 2018).

A la vez, la revisión de la literatura y de estudios previos debe responder una pregunta central: dónde se encuentra actualmente el conocimiento respecto de las preguntas y objetivos de la investigación. En ese sentido, los antecedentes ayudan a situar tu tesis dentro de una conversación académica ya iniciada y a mostrar cómo tu estudio puede ampliarla (Hernández y Mendoza, 2018).

También cumplen una función de contextualización. Un trabajo académico no parte de cero: conviene identificar quiénes investigaron antes el tema, qué metodología emplearon, qué resultados reportaron y qué críticas o límites pueden reconocerse en esos estudios (Del Cid et al., 2011).

Antecedentes, historia del tema y estado del arte: diferencias clave

Uno de los errores más frecuentes es confundir los antecedentes de una investigación con la historia del objeto de estudio. Metodológicamente, no son equivalentes. Los antecedentes se construyen con investigaciones afines al tema; por eso, no deberían reducirse a una cronología extensa ni a una narración histórica sin relación directa con el problema de investigación (Ñaupas et al., 2018).

Tampoco conviene presentarlos como una lista mecánica de estudios locales, regionales, nacionales e internacionales sin análisis ni criterio de pertinencia. La selección debe responder a la afinidad con el objeto de estudio y al aporte real que cada trabajo hace a tu investigación (Ñaupas et al., 2018).

Además, los autores consultados distinguen entre antecedentes y estado del arte. En el caso de Ñaupas et al. (2018), ambos tienen finalidades y propuestas metodológicas diferentes, por lo que se conserva la denominación de “antecedentes” como componente del marco teórico. En paralelo, Muñoz (2011) explica que el estado del arte se refiere al estado actual de la investigación sobre un tema.

A esto se suma una advertencia útil: los antecedentes históricos solo deberían incorporarse cuando sean estrictamente necesarios para comprender el problema, no como un relleno que amplía páginas sin fortalecer la tesis (Muñoz Rocha, 2015).

Cómo buscar antecedentes relevantes

La búsqueda de antecedentes para tesis debe enfocarse en documentos que realmente dialoguen con tu tema. Entre las fuentes mencionadas en los textos consultados aparecen las tesis ubicadas en repositorios universitarios o bibliotecas, así como artículos científicos publicados en revistas indizadas (Ñaupas et al., 2018).

También se recomienda revisar bibliotecas, institutos de investigación, bibliotecas virtuales y otras fuentes de información pertinente y actualizada relacionadas con el tema. Incluso, cuando el proceso lo requiere, la consulta a especialistas puede enriquecer la comprensión del objeto de estudio (Del Cid et al., 2011).

Un criterio útil para filtrar es este: no busques “muchos” antecedentes; busca antecedentes afines. Es decir, estudios que te ayuden a precisar variables, enfoques, métodos, resultados comparables o vacíos de conocimiento vinculados con tu investigación.

Qué revisar al seleccionar cada antecedente

Antes de integrar un estudio, conviene verificar:

  1. Si el tema realmente se relaciona con tu problema.
  2. Si el objetivo del estudio aporta contexto o comparación.
  3. Si su metodología te ayuda a comprender cómo se ha investigado el tema.
  4. Si sus conclusiones dialogan con lo que tú quieres estudiar.

Cómo redactar antecedentes de una tesis paso a paso

Redactar antecedentes de una tesis no consiste en copiar resúmenes de otros trabajos. La lógica es seleccionar, sintetizar y relacionar cada estudio con tu propia investigación. También es importante aplicar correctamente las referencias y citas académicas; si necesitas ejemplos concretos puedes revisar cómo citar en un marco teórico en APA.

Según los textos revisados, en cada antecedente conviene incluir autor o autores, año, título de la tesis o investigación, universidad o institución, grado académico cuando corresponda, y las conclusiones más relacionadas con el trabajo que se está realizando. También puede añadirse el objetivo, las técnicas utilizadas y el aporte específico que ese antecedente ofrece al nuevo estudio (Ñaupas et al., 2018).

Estructura breve para redactar un antecedente

Una secuencia útil sería la siguiente:

  1. Identificación del estudio: autor, año y título.
  2. Ubicación académica: universidad, institución o grado.
  3. Propósito del estudio: qué buscó investigar.
  4. Aspecto metodológico relevante: diseño, técnica o enfoque, si aporta a tu tema.
  5. Conclusión vinculada: hallazgo útil para tu investigación.
  6. Conexión con tu tesis: por qué ese antecedente importa en tu caso.

Plantilla orientativa

[Autor] ([año]) realizó la investigación titulada [título] en [universidad o institución] para optar al grado de [grado]. El estudio tuvo como objetivo [objetivo] y utilizó [técnica, diseño o enfoque]. Entre las conclusiones más relacionadas con esta investigación, se identificó que [hallazgo pertinente]. Este antecedente aporta a la presente tesis porque [vacío, comparación, criterio metodológico o enfoque conceptual].

Esta plantilla es orientativa. Lo importante no es repetir una fórmula, sino conservar la relación entre el estudio previo y tu propio problema de investigación.

Ejemplo de antecedentes de una investigación

A continuación, un ejemplo de redacción con fines académicos y editoriales:

Ejemplo orientativo

[Apellido] ([año]) presentó una tesis sobre la retención estudiantil en un programa universitario de pregrado en [universidad]. El objetivo fue analizar los factores asociados a la permanencia académica. Para ello, empleó un enfoque [cuantitativo/cualitativo/mixto] y utilizó [encuesta/entrevista/análisis documental]. Entre sus conclusiones, identificó que [hallazgo relacionado]. Este antecedente resulta pertinente para la presente investigación porque permite comparar variables, delimitar el problema y reconocer una línea previa de trabajo sobre la permanencia estudiantil.

Este modelo funciona mejor cuando cada antecedente termina con una frase de enlace que explique su aporte a la tesis. Sin esa conexión, la sección pierde coherencia metodológica.

Errores frecuentes al redactar antecedentes investigativos

Uno de los problemas más comunes es convertir los antecedentes en una lista acumulativa de estudios sin análisis. El marco teórico no debe ser un conjunto de citas desarticuladas ni una enumeración de títulos sin vertebración conceptual (Ñaupas et al., 2018).

Otro error frecuente es incorporar historia del tema en exceso, como si toda tesis necesitara un capítulo amplio de antecedentes históricos. La evidencia encontrada en los autores sugiere que esto debe evitarse salvo que sea estrictamente necesario para comprender el problema (Muñoz Rocha, 2015).

También conviene evitar:

  • Confundir antecedentes con marco teórico completo.
  • Incluir estudios sin relación clara con el problema.
  • Organizar los estudios de forma mecánica sin criterio analítico.
  • Omitir el aporte concreto de cada antecedente a la investigación actual.

Cuando esta sección está bien resuelta, no solo informa qué se ha investigado: también deja ver que el tesista comprende el campo y sabe desde dónde construirá su propio estudio.

Cómo conectar los antecedentes con el resto de la tesis

Los antecedentes funcionan mejor cuando no quedan aislados. Deben integrarse con el problema, los objetivos, la justificación, el marco conceptual y el marco teórico. De hecho, la revisión de estudios previos ayuda a ubicar el tema, comprender mejor el problema y construir una base más coherente para el desarrollo posterior de la investigación (Hernández y Mendoza, 2018; Ñaupas et al., 2018).

Por eso, al cerrar esta sección, conviene que el lector pueda responder tres preguntas: qué se sabe ya sobre el tema, qué falta por aclarar y cómo tu investigación se inserta en ese escenario.

Preguntas frecuentes sobre antecedente de investigación

1. ¿Los antecedentes van en el marco teórico?


Sí. En los textos revisados, los antecedentes aparecen como un componente del marco teórico del proyecto o plan de tesis (Ñaupas et al., 2018).

2. ¿Los antecedentes son lo mismo que el estado del arte?


No. En la evidencia revisada se distingue que ambos tienen finalidades y propuestas metodológicas diferentes, aunque se relacionen con la revisión de conocimiento previo (Ñaupas et al., 2018; Muñoz, 2011).

3. ¿Se pueden usar artículos científicos además de tesis?


Sí. Los antecedentes pueden construirse con tesis disponibles en repositorios o bibliotecas y con artículos científicos publicados en revistas indizadas (Ñaupas et al., 2018).

4. ¿Hay que ordenar siempre los antecedentes en local, nacional e internacional?


No como regla mecánica. La evidencia encontrada recomienda evitar listados indiscriminados o mecánicos y priorizar la pertinencia de cada estudio respecto del problema de investigación (Ñaupas et al., 2018).

5. ¿Cuántos antecedentes debe tener una tesis?


No se encontró evidencia explícita en los autores para sostener un número fijo de antecedentes. Metodológicamente, lo más prudente es priorizar pertinencia, afinidad con el tema y lineamientos de la institución.

6. ¿Qué datos mínimos conviene incluir en cada antecedente?


Autor, año, título, universidad o institución, grado académico cuando corresponda y conclusiones relacionadas con la investigación. También pueden añadirse objetivos, técnicas y aportes para el nuevo estudio (Ñaupas et al., 2018).

7. ¿Conviene incluir antecedentes históricos?


Solo cuando sean necesarios y estrictamente indispensables para comprender el problema, no como relleno del trabajo (Muñoz Rocha, 2015).

Ya sea que estés en pregrado, maestría o doctorado, puedes enviar tus avances o dudas para recibir orientación académica sobre cómo organizar los antecedentes, depurar la selección de estudios previos y mejorar la coherencia de tu tesis.

Orientación académica y próximo paso

Si estás trabajando esta sección y notas que tus antecedentes en investigación están dispersos, repetitivos o poco conectados con tu problema, puede ser útil recibir una asesoría de tesis antes de seguir avanzando con el marco teórico completo.

En DeunaTesis puedes recibir apoyo en elaboración de tesis para ordenar la búsqueda, selección y redacción de antecedentes con coherencia metodológica, sin perder de vista la lógica general del proyecto. La orientación está disponible para estudiantes de Chile, Argentina, México, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Costa Rica, Perú y Venezuela.

Correo: contacto@deunatesis.com

Referencias bibliográficas

Del Cid, A., Méndez, R., y Sandoval, F. (2011). Investigación. Fundamentos y metodología (2.ª ed.). Pearson Educación.

Hernández, R., y Mendoza, C. P. (2018). Metodología de la investigación: Las rutas cuantitativa, cualitativa y mixta. McGraw-Hill Education.

Muñoz, C. (2011). Cómo elaborar y asesorar una investigación de tesis (2.ª ed.). Pearson Educación.

Muñoz, C. (2015). Metodología de la investigación: Ciencias sociales. Oxford University Press México.

Ñaupas, H., Valdivia, M., Palacios, J., y Romero, H. (2018). Metodología de la investigación: Cuantitativa, cualitativa y redacción de la tesis (5.ª ed.). Ediciones de la U.

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