Objetivo general de una tesis: cómo redactarlo paso a paso
Aprende qué es el objetivo general de una tesis, cómo redactarlo paso a paso, qué verbos usar y cómo relacionarlo con los específicos.
Redactar el objetivo general es una de las partes clave al formular los objetivos de una tesis, aunque suele parecer sencillo hasta que intentas convertir una idea amplia en una frase concreta, clara y coherente con tu tema. En ese punto aparecen las dudas habituales: qué verbo usar, qué tan amplio puede ser, cómo relacionarlo con el problema y en qué se diferencia de los objetivos específicos.
En esta guía vas a ver una forma ordenada de trabajarlo para que tu objetivo general no suene improvisado, sino alineado con la lógica de cómo hacer una tesis universitaria paso a paso.
Ya sea que estés en pregrado, maestría o doctorado, entender esta parte te ayuda a darle dirección real a tu proyecto desde el inicio.
Qué es el objetivo general de una tesis
El objetivo general expresa el fin que pretende alcanzarse con la investigación y orienta el desarrollo del trabajo. En esa misma lógica, debe reflejar la esencia del planteamiento del problema y la idea central expresada en el título del proyecto (Bernal, 2010).
También se plantea como la finalidad más amplia del estudio, dentro de condiciones de factibilidad, y funciona como una referencia constante para mantener el rumbo de la investigación (Hurtado, 2010).
En términos prácticos, cuando alguien pregunta qué es un objetivo general, la respuesta útil es esta: es la formulación del propósito central de la tesis, escrita de manera que permita entender qué se quiere lograr con el estudio y hacia dónde se dirige todo el proceso de investigación (Bernal, 2010; Hurtado, 2010).
Para qué sirve el objetivo general en una tesis
El objetivo general no es un adorno del proyecto. Su función es marcar la dirección del estudio y dejar claro qué pretende resolver o explicar la investigación. Por eso, cuando los objetivos están mal formulados, el trabajo pierde foco y se vuelve más difícil sostener la coherencia entre problema, metodología y resultados esperados (Bernal, 2010; Muñoz, 2016).
Además, el objetivo general ayuda a responder preguntas básicas del proyecto: qué se quiere investigar y qué se pretende alcanzar con esa investigación más allá de cumplir un requisito académico (Muñoz, 2011).
Dicho de otro modo, un buen objetivo general en una tesis permite que el lector entienda desde el principio cuál es el propósito central del estudio y cómo se justifica el trabajo que viene después.
Cómo redactar un objetivo general
Debe redactarse con claridad, iniciar con un verbo en infinitivo y expresar el logro central del estudio, siguiendo criterios similares a los que se utilizan para cómo elaborar los objetivos de una tesis, no solo una actividad suelta (Bernal, 2010; Hurtado, 2010; Muñoz, 2011).
1. Empieza con un verbo en infinitivo
Los objetivos deben redactarse con verbos en infinitivo; elegir correctamente los verbos para objetivos de investigación ayuda a expresar el logro central del estudio. Además, su formulación debe ser clara, precisa y realizable (Bernal, 2010).
2. Formula un logro, no solo una actividad
Un error frecuente es escribir actividades como si fueran objetivos. Se distingue entre verbos que solo indican acción y verbos que expresan logro. Por eso, redactar “estudiar” o “revisar” puede quedarse en la actividad, mientras que verbos como “analizar”, “determinar” o “evaluar” apuntan mejor al logro que la investigación busca alcanzar (Hurtado, 2010).
3. Haz que el objetivo refleje el problema y el título
El objetivo general debe mantener correspondencia con el planteamiento del problema y con la idea central del título del proyecto. Esa coherencia evita que la tesis diga una cosa en el título y persiga otra en la investigación (Bernal, 2010).
4. Redáctalo de forma simple y comprensible
El propósito del objetivo general debe explicarse en palabras llanas y simples. Una orientación sugiere redactarlo bajo el formato de qué se quiere hacer y para qué o por qué, siempre iniciando con un verbo en infinitivo (Muñoz, 2011).
5. Verifica que sea alcanzable y comprobable
Los objetivos deben ser claros, precisos, alcanzables y verificables o comprobables. Cuando son vagos o desproporcionados respecto del tiempo y los recursos del estudio, terminan debilitando el proyecto (Muñoz, 2016).
Cómo se relaciona el objetivo general con los objetivos específicos
En toda investigación se plantean dos niveles de objetivos: el general y los específicos. Los objetivos específicos de una tesis se desprenden del general y deben formularse orientados a su logro; cada uno desarrolla un aspecto del objetivo general y, en conjunto, contribuyen a cumplirlo (Bernal, 2010).
Por eso, el objetivo general no compite con los específicos ni los repite. Más bien, los organiza. El general expresa la meta central; los específicos desglosan los pasos o dimensiones necesarias para alcanzarla (Bernal, 2010; Hurtado, 2010).
También es importante no multiplicar objetivos generales. Solo debe haber un objetivo general, porque dos objetivos generales pueden implicar niveles distintos del mismo estudio o incluso investigaciones diferentes (Hurtado, 2010).
Errores frecuentes al redactar un objetivo general de tesis
Uno de los errores más comunes es redactarlo con ambigüedad. Si el objetivo no es claro ni preciso, la investigación pierde foco y el investigador puede desviarse del problema central (Muñoz, 2016).
Otro error es plantearlo como una acción sin logro. En metodología de la investigación, no basta con escribir “estudiar” o “revisar”; el objetivo debe expresar qué resultado cognoscitivo se espera alcanzar con ese proceso, por ejemplo describir, analizar, comparar o evaluar (Hurtado, 2010).
También conviene evitar objetivos poco realistas. En los ejemplos revisados, se advierte que formular metas como “mejorar” o “disminuir” directamente un fenómeno puede exceder el alcance real de un trabajo de tesis, sobre todo cuando el estudio solo llegará a diagnosticar, analizar o proponer (Bernal, 2010).
Si tu tesis es cualitativa, además, conviene cuidar el tipo de verbo y el lenguaje empleado. Para este tipo de estudios se sugieren verbos más abiertos, como describir, comprender, examinar o explorar, y se recomienda evitar expresiones que anticipen resultados específicos o valoraciones previas (Hernández et al., 2014).
Objetivo general de una tesis: ejemplos orientativos
Estos ejemplos son orientativos y buscan mostrar la lógica de redacción, no sustituir la formulación específica de tu tema.
Ejemplo 1
Analizar la relación entre los hábitos de estudio y el rendimiento académico de estudiantes universitarios de primer año en una institución de educación superior.
Ejemplo 2
Describir las percepciones de estudiantes universitarios sobre el acompañamiento recibido durante el proceso de elaboración de tesis.
Ejemplo 3
Evaluar la coherencia entre el planteamiento del problema, el objetivo general y los objetivos específicos en proyectos de tesis de una cohorte académica.
En los autores consultados revisados aparecen ejemplos con verbos como analizar, describir, evaluar, identificar, explicar y determinar, lo que confirma que el verbo elegido debe expresar el alcance real del estudio y el tipo de conocimiento que se busca producir (Bernal, 2010; Hurtado, 2010).
Cómo revisar si tu objetivo general está bien planteado
Antes de cerrar tu redacción, puedes revisar si cumple con estas preguntas:
¿Empieza con un verbo en infinitivo?
Debe hacerlo para mantener una formulación metodológicamente correcta (Bernal, 2010; Muñoz, 2011).
¿Expresa un logro concreto?
No debería quedarse en una actividad genérica, sino mostrar qué busca alcanzar el estudio (Hurtado, 2010).
¿Se relaciona con el problema y el título?
Si no refleja la esencia del problema, el proyecto pierde coherencia desde su base (Bernal, 2010).
¿Es alcanzable con tu tiempo y recursos?
Un objetivo demasiado amplio puede volverse irrealizable para una tesis (Muñoz, 2016).
¿Solo tienes un objetivo general?
Metodológicamente, debe haber uno solo; el resto corresponde a objetivos específicos (Hurtado, 2010).
Preguntas frecuentes sobre el objetivo general de una tesis
Es el propósito central de la investigación y orienta el desarrollo del estudio; además, debe reflejar la esencia del problema y la idea principal del título (Bernal, 2010).
Debe tener un solo objetivo general. Plantear dos puede implicar niveles distintos o incluso investigaciones diferentes (Hurtado, 2010).
Se redacta con un verbo en infinitivo, de forma clara y precisa, expresando el logro central del estudio y manteniendo coherencia con el problema de investigación (Bernal, 2010; Muñoz, 2011).
El objetivo general expresa la finalidad principal del estudio, mientras que los específicos se desprenden de él y desarrollan los aspectos necesarios para alcanzarlo (Bernal, 2010).
Los autores mencionan verbos como analizar, describir, evaluar, identificar, explicar o explorar, siempre que expresen el logro real del estudio. En investigaciones cualitativas, se sugieren verbos más abiertos y lenguaje neutral (Hurtado, 2010; Hernández et al., 2014).
No es lo más recomendable cuando solo expresa actividad y no logro. Se distingue entre verbos de acción y verbos que expresan mejor el resultado cognoscitivo de la investigación (Hurtado, 2010).
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Apoyo académico
Si tu borrador todavía no te convence, una buena siguiente decisión es revisar si tu objetivo general realmente coincide con tu problema, tu título y tus objetivos específicos. Ese ajuste puede ahorrarte correcciones posteriores y ayudarte a avanzar con más claridad metodológica.
Ya sea que estés en pregrado, maestría o doctorado, puedes solicitar asesoría para desarrollar tu tesis y recibir orientación académica sobre la redacción de tu objetivo general, la coherencia de tu planteamiento o la estructura de tu tesis.
Cobertura internacional: Chile, Argentina, México, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Costa Rica, Perú y Venezuela.
Correo: contacto@deunatesis.com
Referencias bibliográficas
Bernal, C. A. (2010). Metodología de la investigación: Administración, economía, humanidades y ciencias sociales (3.ª ed.). Pearson.
Hernández, R., Fernández, C., y Baptista, P. (2014). Metodología de la investigación (6.ª ed.). McGraw-Hill.
Hurtado, J. (2010). Metodología de la investigación: Guía para una comprensión holística de la ciencia (4.ª ed.). Quirón Ediciones.
Muñoz, C. (2011). Cómo elaborar y asesorar una investigación de tesis (2.ª ed.). Pearson Educación.
Muñoz, C. (2016). Metodología de la investigación. Oxford University Press.