Tipo de investigación: cómo identificarlo y elegirlo en tu estudio
Qué es un tipo de investigación, cómo diferenciarlo de enfoque, alcance y diseño, y elegir entre básica, aplicada, documental, de campo o experimental.
Elegir el tipo de investigación parece sencillo hasta que aparecen términos como exploratoria, descriptiva, correlacional, explicativa, documental, de campo, experimental, básica o aplicada. El problema es que no todos los autores usan la misma clasificación, y ahí empieza la confusión metodológica.
En el ámbito académico, esta duda es frecuente porque el término puede aludir a distintas formas de clasificar un estudio según su finalidad, su alcance, sus fuentes de información o el grado de control de variables. Por eso, más que memorizar una lista, conviene entender qué pregunta metodológica responde cada clasificación dentro de la metodología de la investigación para tesis. Ya sea que estés en pregrado, maestría o doctorado, conocer los tipos de metodologías para tesis educativas te ayudará a redactar mejor tu problema, tus objetivos y tu diseño.
Qué significa “tipo de investigación” y por qué suele generar confusión
No se encontró evidencia explícita en los autores para sostener una lista única, cerrada y universal de todos los tipos de investigación. Lo que sí aparece de forma clara es que diferentes obras organizan la investigación con criterios distintos. Por un lado, se distingue entre investigación básica y aplicada; por otro, se clasifica según las fuentes de información, y también según el grado de control del estudio.
Además, Hernández, Fernández y Baptista señalan que exploratorio, descriptivo, correlacional y explicativo no deberían asumirse como “tipos”, sino como alcances del proceso cuantitativo (Hernández et al., 2014; Ñaupas et al., 2018).
En términos prácticos, esto significa que cuando un estudiante pregunta por el “tipo de investigación”, en realidad puede estar preguntando por la finalidad del estudio, por su alcance, por la fuente de datos o por el diseño que utilizará. Aclarar ese punto desde el inicio evita errores frecuentes en el marco metodológico.
Tipos de investigación según su finalidad: básica y aplicada
Una clasificación reiterada en los textos metodológicos distingue entre investigación básica, pura o fundamental e investigación aplicada o tecnológica. Ñaupas y colaboradores presentan esta distinción como una de las más reconocidas en investigación científica.
En esa línea, la investigación básica se orienta al desarrollo del conocimiento y sirve de cimiento para la aplicada, mientras que la tecnológica surge de la necesidad de mejorar, perfeccionar u optimizar sistemas, procedimientos o tecnologías existentes (Ñaupas et al., 2018).
Llevado al terreno académico, un estudio que busca comprender con mayor profundidad un fenómeno universitario puede formularse como básico. En cambio, un trabajo que propone optimizar un protocolo, una herramienta, un proceso institucional o un sistema de intervención se aproxima más a la lógica aplicada. La diferencia no está en que uno sea “mejor” que otro, sino en el propósito que guía la investigación.
Exploratoria, descriptiva, correlacional y explicativa: más bien alcances
Uno de los errores más comunes es presentar exploratoria, descriptiva, correlacional y explicativa como si fueran siempre cuatro tipos fijos y equivalentes. En la obra de Hernández, Fernández y Baptista, estos términos se explican como alcances propios de la metodología cuantitativa. Según esta fuente, el alcance exploratorio sirve para familiarizarse con temas poco estudiados; el descriptivo analiza cómo es y cómo se manifiesta un fenómeno; el correlacional busca establecer relaciones entre variables; y el explicativo intenta encontrar las causas de los fenómenos (Hernández et al., 2014).
Esto importa mucho al redactar la metodología. Si tu estudio apenas abre camino sobre un problema poco trabajado, el alcance puede ser exploratorio. Si necesitas caracterizar una población, proceso o situación, será descriptivo. Si quieres analizar vínculos entre variables, se orientará a lo correlacional. Y si tu interés es explicar por qué ocurre algo, entrarás en un alcance explicativo.
En otras palabras, no basta con repetir una etiqueta: el alcance debe corresponder con la pregunta de investigación y con el nivel de desarrollo previo del tema.
Tipos de investigación según la fuente de información: documental y de campo
Otra clasificación útil distingue entre investigación documental e investigación de campo. Muñoz define la documental como aquella que emplea predominantemente fuentes de información escrita o registradas por otros medios, como libros, publicaciones, documentos históricos, materiales grabados o información estadística. En cambio, la investigación de campo recoge información directamente donde ocurre el fenómeno mediante observación, cuestionarios, entrevistas, encuestas u otros instrumentos propios del trabajo de campo (Muñoz, 2016).
En un trabajo académico, esta diferencia ayuda a decidir cómo obtendrás la evidencia. Si tu estudio se sostiene principalmente en revisión de documentos, antecedentes, registros o bases ya existentes, la orientación será documental. Si necesitas recolectar datos de primera mano en una cohorte, institución, programa o comunidad universitaria, el componente de campo será central.
También conviene no tratarlas como categorías excluyentes, especialmente en estudios con metodología mixta. En la práctica, un proyecto puede apoyarse en antecedentes documentales y, además, incorporar trabajo de campo para responder mejor a su problema de investigación (Muñoz, 2016).
Investigación experimental y no experimental
La investigación experimental se caracteriza por la manipulación rigurosamente controlada de variables para analizar el comportamiento de un fenómeno y observar sus efectos, como ocurre en un diseño experimental. Muñoz la describe como un proceso orientado a identificar y describir las causas que producen una situación específica o un acontecimiento particular (Muñoz, 2011).
Frente a ella, Hernández, Fernández y Baptista señalan que tanto la investigación experimental como la no experimental son herramientas valiosas, y que ninguna es superior por sí misma. La elección depende del problema que se quiere resolver y del contexto del estudio. En los experimentos hay mayor control sobre las variables; en la investigación no experimental, separar los efectos de múltiples variables es más complejo, aunque puede hacerse por inferencia (Hernández et al., 2014).
Metodológicamente, esta distinción es decisiva. Si tu estudio exige intervenir deliberadamente sobre una variable y controlar condiciones, el diseño de investigación experimental puede ser pertinente. Si lo que buscas es observar fenómenos tal como ocurren en su contexto, sin ese nivel de manipulación, la opción no experimental suele ser más coherente.
Cómo elegir el tipo de investigación en un trabajo académico
La elección no debería hacerse por costumbre ni por repetir lo que aparece en otras tesis. Hernández, Fernández y Baptista indican que el alcance del estudio depende de cómo se plantea el problema y de los antecedentes revisados. Muñoz añade que el diseño se define en función del objeto o fenómeno investigado y de los objetivos propuestos (Hernández et al., 2014; Muñoz, 2016).
Por eso, antes de decidir, conviene responder cuatro preguntas: qué quieres lograr con el estudio, qué nivel de conocimiento buscas alcanzar, de dónde obtendrás la información y si vas a manipular variables o solo observarlas, algo especialmente importante si trabajas con metodología cualitativa. Cuando estas respuestas están alineadas, el tipo de investigación deja de ser una etiqueta decorativa y se convierte en una decisión metodológica coherente, clave para cómo redactar el marco metodológico.
Ejemplos de tipos de investigación en contexto académico
Si una investigación busca revisar literatura y antecedentes para comprender cómo se ha estudiado la deserción universitaria, el componente documental puede ser predominante. Si además levanta encuestas o entrevistas en una institución, añade un componente de campo.
Si el objetivo es describir características de una población estudiantil en un periodo determinado, el alcance será descriptivo. Si se analiza la relación entre rendimiento académico y hábitos de estudio, el estudio se mueve hacia un estudio correlacional. Y si se prueba una intervención para observar sus efectos bajo condiciones controladas, el diseño se acerca a lo experimental.
Estos ejemplos no sustituyen la formulación metodológica de un proyecto real, pero ayudan a ver que el tipo de investigación se define por la lógica del problema y no solo por una palabra clave repetida en internet.
Preguntas frecuentes sobre los tipos de investigación
No se encontró evidencia explícita en los autores para sostener una lista única y exhaustiva. Lo documentado muestra varias clasificaciones: por finalidad, por fuentes de información, por alcance y por diseño. Por eso, la respuesta correcta depende del criterio de clasificación que estés usando (Hernández et al., 2014; Ñaupas et al., 2018; Muñoz, 2016).
No. En la fuente revisada, la exploratoria sirve para familiarizarse con temas poco estudiados, mientras que la descriptiva analiza cómo es y cómo se manifiesta un fenómeno (Hernández et al., 2014).
No necesariamente. Bernal indica que la investigación correlacional examina relaciones entre variables, pero no explica causas ni consecuencias; esa función corresponde a la investigación explicativa o causal (Bernal, 2010).
No siempre. Un estudio puede apoyarse principalmente en fuentes documentales o incorporar además datos recogidos directamente en el campo. Los tipos no son necesariamente excluyentes (Muñoz, 2016).
Sí, en la caracterización recuperada del PDF, la investigación experimental se define precisamente por la manipulación rigurosamente controlada de variables experimentales para observar sus efectos (Muñoz, 2011).
Debes revisar tu problema, tus objetivos, el nivel de conocimiento que buscas y la forma en que obtendrás los datos. La elección depende de la pregunta de investigación y del contexto del estudio, no de una fórmula universal (Hernández et al., 2014; Muñoz, 2016).
Apoyo académico y siguiente paso
Si después de leer esta guía todavía necesitas definir si tu estudio debe presentarse como básico o aplicado, documental o de campo, experimental o no experimental, el siguiente paso razonable es revisar la coherencia entre tu problema, tus objetivos y tu marco metodológico.
Ya sea que estés en pregrado, maestría o doctorado, en DeunaTesis puedes compartir tu tema, tu planteamiento o tus avances para recibir asesoría de tesis y orientación académica sobre cómo delimitar el tipo de investigación con mayor claridad.
Brindamos apoyo a estudiantes de Chile, Argentina, México, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Costa Rica, Perú y Venezuela. También puedes escribir a contacto@deunatesis.com para enviar tus dudas o avances y recibir una orientación inicial.
Referencias bibliográficas
Bernal, C. A. (2010). Metodología de la investigación: Administración, economía, humanidades y ciencias sociales (3.ª ed.). Pearson.
Hernández, R., Fernández, C., y Baptista, P. (2014). Metodología de la investigación (6.ª ed.). McGraw-Hill.
Muñoz, C. (2011). Cómo elaborar y asesorar una investigación de tesis (2.ª ed.). Pearson.
Muñoz, C. (2016). Metodología de la investigación. Oxford University Press.
Ñaupas, H., Valdivia, M., Palacios, J., y Romero, H. (2018). Metodología de la investigación: Cualitativa, cuantitativa y redacción de la tesis (5.ª ed.). Ediciones de la U.