Verbos para objetivos generales y específicos: cómo elegirlos bien en tu tesis
Cuando alguien busca verbos para redactar objetivos, normalmente quiere una respuesta rápida: una lista que sirva para copiar y avanzar. El problema es que, en investigación, el verbo correcto no se elige por costumbre ni por sonar “académico”, sino por el logro real que el estudio pretende alcanzar.
Por eso, más que memorizar una lista rígida, conviene entender qué diferencia a un objetivo general de uno específico, qué hace que un verbo sea claro y qué errores vuelven débil la formulación. Esa diferencia puede ahorrarte correcciones, observaciones del asesor y reformulaciones innecesarias en etapas posteriores.
Qué debes saber antes de elegir un verbo
No se encontró evidencia explícita en los autores para afirmar que exista una lista única y cerrada de verbos reservados solo para el objetivo general y otra lista distinta para los objetivos específicos. Lo que sí aparece de forma consistente es que los objetivos deben ser claros, precisos y realizables; además, deben redactarse con verbos en infinitivo (Bernal, 2010; Muñoz, 2011).
También aparece una idea importante: no basta con que el verbo esté en infinitivo. El verbo debe expresar un logro y no solo una actividad. En otras palabras, “leer”, “revisar” o “estudiar” pueden describir acciones del investigador, pero no necesariamente el resultado cognitivo o metodológico que se espera alcanzar con la investigación (Hurtado, 2010).
Diferencia entre objetivo general y objetivos específicos
Los autores revisados coinciden en que los objetivos se plantean en dos niveles: general y específico. El objetivo general debe reflejar la esencia del problema y la idea central del estudio; los objetivos específicos se desprenden del general y se formulan orientados a su logro. En conjunto, los específicos deben cubrir la totalidad del objetivo general (Bernal, 2010).
Otra formulación útil es entender que el objetivo general expresa el propósito más amplio del estudio, mientras que los específicos señalan las acciones o logros parciales que permiten alcanzarlo (Muñoz, 2011).
Cómo se ve esa relación en la práctica
Si el objetivo general apunta a analizar la relación entre dos fenómenos en estudiantes universitarios, los objetivos específicos podrían orientarse a identificar variables relevantes, describir sus manifestaciones, comparar grupos o evaluar relaciones puntuales. Lo importante no es repetir verbos “bonitos”, sino asegurar que cada específico aporte una parte real del objetivo general.
Qué características debe tener un buen verbo en los objetivos
Un verbo bien elegido ayuda a que el objetivo sea entendible desde la primera lectura. Los textos consultados respaldan cuatro criterios básicos.
Primero, el objetivo debe redactarse con un verbo en infinitivo (Bernal, 2010; Muñoz, 2011). Segundo, debe ser claro, preciso y realizable (Bernal, 2010). Tercero, tiene que expresar un logro, no solo una tarea previa del investigador (Hurtado, 2010). Cuarto, debe guardar coherencia con el enfoque y con lo que realmente se pretende conocer; por ejemplo, en investigación cualitativa se sugieren verbos más abiertos y exploratorios, como describir, comprender, examinar, descubrir o explorar (Hernández y Mendoza, 2018).
Verbos útiles para un objetivo general
Más que pensar en un repertorio fijo, conviene elegir el verbo según la finalidad principal del estudio. Entre los verbos que aparecen en los autores como ejemplos o sugerencias están los siguientes:
Si el estudio busca describir o caracterizar, suelen funcionar verbos como describir, identificar o caracterizar (Hernández y Mendoza, 2018).
Si el estudio busca analizar relaciones o contrastes, aparecen verbos como analizar, comparar, examinar, relacionar y determinar (Bernal, 2010; Hurtado, 2010).
Si el estudio apunta a valoración o juicio metodológico, se observan verbos como evaluar, valorar, criticar o interpretar (Hurtado, 2010; Hernández y Mendoza, 2018).
Si el estudio es cualitativo y necesita apertura inicial, se sugieren verbos como explorar, comprender, descubrir o examinar (Hernández y Mendoza, 2018).
Ejemplos editoriales de objetivo general
- Analizar la relación entre los hábitos de estudio y el rendimiento académico en estudiantes universitarios.
- Explorar las experiencias de adaptación académica en estudiantes de primer año.
- Evaluar la percepción estudiantil sobre el uso de recursos digitales en un programa académico.
Verbos útiles para objetivos específicos
Los objetivos específicos suelen descomponer el objetivo general en partes alcanzables. En los autores aparecen con frecuencia verbos como identificar, describir, comparar, analizar, evaluar, precisar y establecer (Bernal, 2010; Parreño, 2016; Hurtado, 2010).
Esto permite construir secuencias lógicas. Por ejemplo, si el objetivo general es analizar, los específicos podrían ser identificar categorías, describir comportamientos, comparar grupos y evaluar la relación entre variables o dimensiones.
Ejemplo editorial de secuencia
Objetivo general
Analizar la relación entre la retroalimentación docente y la motivación académica en estudiantes universitarios.
Objetivos específicos
- Identificar las formas de retroalimentación más frecuentes en una asignatura.
- Describir la percepción estudiantil sobre esa retroalimentación.
- Comparar la percepción entre distintos grupos de estudiantes.
- Evaluar la relación entre retroalimentación percibida y motivación académica.
Verbos que conviene revisar antes de usarlos
Aquí hay un punto importante. Algunos textos recomiendan evitar verbos demasiado amplios o vagos. En un manual se indica que no es correcto utilizar verbos como investigar, estudiar, apreciar, señalar, saber y, en esa misma propuesta, también conocer; en cambio, se prefieren verbos como identificar, determinar y establecer (Parreño, 2016).
Además, Hurtado distingue entre verbos que implican acción y verbos que implican logro. Entre los primeros aparecen estudiar, revisar, leer y reflexionar; entre los segundos, determinar y evaluar (Hurtado, 2010).
Sin embargo, no conviene convertir esto en una prohibición absoluta. En otro de los autores revisados sí aparecen objetivos específicos formulados con conocer como ejemplo válido dentro de una propuesta de investigación (Bernal, 2010). Por eso, una conclusión prudente es esta: el problema no es solo el verbo aislado, sino si ese verbo comunica con claridad el logro del estudio o se queda en una actividad demasiado general.
Cómo pasar de una redacción débil a una más clara
Caso 1
Débil: Estudiar la satisfacción académica de los estudiantes.
Más clara: Analizar la satisfacción académica de los estudiantes universitarios en relación con los servicios de apoyo institucional.
Caso 2
Débil: Revisar el uso de plataformas virtuales.
Más clara: Describir el uso de plataformas virtuales por parte de estudiantes de pregrado en una asignatura determinada.
Caso 3
Débil: Investigar la deserción universitaria.
Más clara: Identificar los factores asociados a la deserción universitaria en estudiantes de primer año.
Caso 4
Débil: Estudiar la experiencia de los estudiantes.
Más clara: Explorar las experiencias de adaptación académica de estudiantes de primer ciclo.
Errores frecuentes al redactar objetivos
Un error común es elegir verbos que describen actividades preliminares y no logros de investigación. Otro es redactar objetivos específicos que no guardan relación real con el objetivo general. También debilita mucho la formulación usar expresiones vagas o dejar fuera el criterio de análisis cuando el estudio exige una delimitación más precisa (Bernal, 2010; Hurtado, 2010).
En investigaciones cualitativas, además, conviene cuidar que el lenguaje no anticipe resultados ni cierre demasiado pronto la comprensión del fenómeno. Por eso se recomiendan verbos más abiertos cuando el propósito es comprender experiencias, significados o percepciones (Hernández y Mendoza, 2018).
Cómo elegir el verbo correcto sin complicarte de más
Una forma práctica de decidir es responder tres preguntas antes de redactar:
¿Qué logro quiero alcanzar al terminar el estudio?
¿Ese logro es amplio o parcial?
¿Mi verbo expresa comprensión, análisis, comparación, evaluación o exploración?
Si el logro es amplio, probablemente estás frente a un objetivo general. Si es una parte concreta del camino metodológico, probablemente corresponde a un objetivo específico. El verbo correcto será el que mejor traduzca ese logro.
Buscar verbos para objetivos generales y específicos tiene sentido, pero la decisión no debería reducirse a copiar una lista. La clave está en que el objetivo general exprese la finalidad central del estudio y en que los específicos se desprendan de él con coherencia. Un buen verbo no solo “suena académico”: deja claro qué se quiere alcanzar.
Preguntas frecuentes sobre verbos para objetivos generales y específicos
Sí. Los autores revisados coinciden en que los objetivos se redactan iniciando con verbos en infinitivo (Bernal, 2010; Muñoz, 2011).
No se encontró evidencia explícita en los autores para sostener una lista universal, cerrada y obligatoria separada por tipo de objetivo.
Conviene revisarlos con cuidado. Algunos textos los desaconsejan porque describen una acción amplia más que un logro concreto (Parreño, 2016; Hurtado, 2010).
No necesariamente. Un texto lo desaconseja dentro de sus recomendaciones de formulación, pero otro lo utiliza en ejemplos de objetivos específicos. La mejor decisión es comprobar si el verbo comunica un logro claro y medible dentro del estudio (Bernal, 2010; Parreño, 2016).
No se encontró evidencia explícita en los autores revisados para fijar un número universal. Lo importante es que sean suficientes para cubrir el objetivo general sin dispersar el estudio.
Sí debe guardar correspondencia con la idea central del problema y con el título del proyecto, aunque no se trata de copiarlo palabra por palabra (Bernal, 2010).
Si tu duda no es solo qué verbo usar, sino si tus objetivos realmente están bien alineados con tu problema, tu enfoque y el alcance de tu tesis, una asesoría metodológica puede ayudarte a afinar esa formulación antes de que se convierta en una observación más adelante.
Apoyo académico
Ya sea que estés en pregrado, maestría o doctorado, revisar a tiempo la formulación de tus objetivos puede evitarte cambios innecesarios en el planteamiento, el marco metodológico y la coherencia general de tu investigación.
Si tienes avances, borradores o dudas puntuales, puedes enviarlos para recibir orientación académica. Este acompañamiento está disponible para estudiantes de Chile, Argentina, México, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Perú y Venezuela.
Correo: contacto@deunatesis.com
Referencias bibliográficas
Bernal, C. (2010). Metodología de la investigación: Administración, economía, humanidades y ciencias sociales (3.ª ed.). Pearson Educación de Colombia.
Hernández, R., y Mendoza, C. (2018). Metodología de la investigación: Las rutas cuantitativa, cualitativa y mixta. McGraw-Hill Education.
Hurtado, J. (2010). Metodología de la investigación: Guía para la comprensión holística de la ciencia (4.ª ed.). Quirón Ediciones.
Muñoz, C. (2011). Cómo elaborar y asesorar una investigación de tesis (2.ª ed.). Pearson Educación de México.
Parreño, Á. (2016). Metodología de investigación en salud. Escuela Superior Politécnica de Chimborazo.